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diciembre 18, 2024La epicondilitis, o popularmente conocida como “codo de tenista”, es una dolencia del codo que afecta a los tendones que conectan los músculos del antebrazo con el hueso del codo.
Esta lesión se presenta en un 1-3% de la población y es más frecuente entre las personas de entre 40 y 60 años. En el ámbito laboral, aumenta al 7%, sobre todo en trabajadores con movimientos repetitivos de extensión y pronosupinación de muñeca y antebrazo, como puede ser: el uso de herramientas, escurrir la fregona o un trapo, el uso continuado del ratón o teclado del ordenador, pintar, etc.
Estos movimientos repetitivos causan pequeñas microlesiones o roturas, provocando inflamación, irritación o hinchazón del tendón (tendinitis). Esta tendinitis provoca dolor y molestias alrededor de la articulación y también puede producir pérdida de fuerza de la musculatura implicada.
SÍNTOMAS:
- Dolor en el hueso del codo, tanto a la palpación como a la contracción
- Inflamación de los tendones de la parte externa del codo
- Dolor irradiado hacia el brazo y/o el antebrazo
- Pérdida de fuerza
- Dolor y debilidad al agarrar objetos y dificultad para realizar actividades diarias (como girar una llave, abrir una botella, etc., por ejemplo)
- Dolor nocturno y matutino
ORÍGEN O CAUSAS:
- Realizar movimientos repetitivos (por ejemplo, trabajos en cadena, carpinteros, músicos, mecánicos, etc.)
- Realizar movimientos bruscos o levantar objetos pesados
- Inicio de actividad de manera intensa tras un periodo de inactividad
- Traumatismo o golpe directo sobre el codo
- Desequilibrio entre la musculatura externa e interna del codo y antebrazo
- Debilidad muscular
TRATAMIENTO:
- Reposo relativo: Evitar las actividades o movimientos que causan dolor, pero no realizar un reposo absoluto.
- Hielo: Aplicar hielo en el área afectada durante 5-10 minutos varias veces al día. El frio busca siempre disminuir la inflamación y el dolor. Hay que tener en cuenta que este procedimiento se usa fundamentalmente en los momentos en los que el dolor se agudiza.
- Fisioterapia: Realizar un tratamiento específico para la inflamación del tendón y la disminución del dolor. Después de que mejoren dichos aspectos, se busca fortalecer los músculos del antebrazo y mejorar la flexibilidad.
- Inyecciones de corticosteroides: En casos más graves, se pueden utilizar inyecciones para reducir la inflamación.
- Cirugía: En casos muy raros, puede ser necesaria una cirugía para reparar los tendones dañados.
TRATAMIENTO DE FISIOTERAPIA:
- Técnicas específicas: En la epicondilitis pueden estar indicadas diversas técnicas de fisioterapia, como pueden ser la punción seca, la fibrólisis diacutánea (ganchos), masaje terapéutico, etc. El profesional debe valorar en cada momento, las técnicas más apropiadas para nuestro caso.
- Ultrasonido: el tratamiento con ultrasonidos mejorará la inflamación y el dolor. Las ondas que se transmiten penetran dentro del cuerpo generando calor, aumentando el flujo sanguíneo y relajando los músculos y los tejidos conectivos, reduciendo así el dolor y la inflamación.
- TENS: Por medio de un tipo de corrientes, se pueden conseguir efectos calmantes muy potentes, y también logra mejorar la circulación local, por lo que conseguimos disminuir la inflamación. Estos pulsos eléctricos pueden generar endorfinas y otras sustancias para detener las señales del dolor en su cerebro.
- Vendaje neuromuscular (o kinesiotaping): Produce un aumento de la vascularización (aporte de sangre) a la zona dañada para mejorar la regeneración del tejido. Por otro lado, ayudan a los músculos en la capacidad para contraerse, aliviando la fatiga. Por último, tienen un efecto analgésico sobre el paciente, y así consiguen aliviar el dolor, porque la presión de los receptores sensoriales subcutáneos disminuye.
- Ejercicios excéntricos: Una vez que el dolor y la inflamación hayan mejorado, debemos enseñar ejercicios excéntricos que permiten un aumento de la resistencia y fuerza del tendón.
- Estiramientos: Es importante mantener la musculatura y tejidos de la zona con una buena elasticidad y flexibilidad, y eso lo conseguiremos con los estiramientos.
RECUPERACIÓN:
El tiempo que se necesite para una recuperación completa, dependerá del grado de lesión, las causas que lo provocaron y del tiempo que lleve con ella el paciente. Mientras que una lesión de los tendones reciente y leve puede necesitar algunas semanas de descanso para curarse, un tendón dañado de forma grave puede tardar meses en recuperarse. Lo más frecuente estadísticamente hablando son 6-8 semanas, y suelen ser necesarias entre 5-8 sesiones para su completa recuperación.